Prevención de escaras en personas mayores: guía completa

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Las úlceras por presión, también conocidas como escaras, llagas por presión o úlceras de decúbito, son lesiones que aparecen en la piel y en los tejidos situados debajo de ella cuando una zona del cuerpo permanece sometida a presión durante demasiado tiempo. Esta presión reduce el riego sanguíneo, dificulta la llegada de oxígeno y nutrientes y, si no se actúa a tiempo, puede producir daño profundo en los tejidos.

La prevención de escaras en personas mayores es una parte esencial del cuidado diario, sobre todo cuando la persona pasa muchas horas en cama, utiliza silla de ruedas, tiene movilidad reducida o no puede cambiar de postura por sí misma. En estos casos, la piel puede volverse más frágil y cualquier zona apoyada durante mucho tiempo puede convertirse en un punto de riesgo.

cambios posturales
Los cambios posturales y la hidratación son fundamentales para prevenir escaras en personas mayores (Imagen: pexels)

Aunque las escaras pueden llegar a ser graves, muchas se pueden prevenir con medidas constantes y sencillas: cambios posturales, revisión diaria de la piel, control de la humedad, buena hidratación, alimentación adecuada y uso correcto de superficies de apoyo. Este artículo reúne la información más importante para cuidadores y familias, con un enfoque práctico y basado en recomendaciones sanitarias.

Qué son las úlceras por presión o escaras

Una úlcera por presión es una lesión localizada en la piel o en el tejido subyacente, normalmente sobre una prominencia ósea. Suele aparecer por la presión mantenida entre el cuerpo y una superficie externa, como un colchón, una silla, una camilla o una silla de ruedas. También pueden intervenir la fricción, el deslizamiento y la humedad.

Cuando una zona queda comprimida durante demasiado tiempo, la sangre circula peor. Como consecuencia, las células reciben menos oxígeno y menos nutrientes. Al principio puede aparecer solo un enrojecimiento. Sin embargo, si la presión continúa, la piel puede romperse y la lesión puede avanzar hacia capas más profundas.

MedlinePlus resume tres medidas básicas para prevenirlas: mantener la piel limpia y seca, cambiar de posición cada dos horas y utilizar almohadas o productos que alivien la presión. Puedes ampliar información en MedlinePlus en español.

Prevención de escaras en personas mayores: zonas de riesgo de úlceras por presión y escaras

Por qué aparecen las escaras

Las escaras no aparecen por una sola causa. Normalmente se forman por la combinación de varios factores. El más importante es la presión prolongada, pero también influyen la fricción, el cizallamiento, la humedad, la mala nutrición, la deshidratación, algunas enfermedades crónicas y la pérdida de movilidad.

Presión prolongada

La presión actúa como una fuerza constante sobre la piel. Cuando una persona permanece en la misma postura durante muchas horas, algunas zonas del cuerpo soportan más peso que otras. Esto ocurre especialmente en el sacro, los talones, las caderas, los codos, los tobillos y los omóplatos.

Incluso una presión moderada puede ser peligrosa si se mantiene durante mucho tiempo. Por eso, la prevención de escaras en personas mayores no depende solo de tener un buen colchón. También requiere vigilancia, cambios de postura y adaptación de los apoyos.

Fricción y cizallamiento

La fricción aparece cuando la piel roza contra una superficie, por ejemplo al arrastrar a una persona sobre la cama. El cizallamiento ocurre cuando la piel queda fija, pero los tejidos internos se desplazan. Esto puede pasar si la persona se desliza hacia abajo cuando la cabecera de la cama está demasiado elevada.

Por este motivo, es importante mover a la persona con cuidado, sin arrastrarla. Siempre que sea posible, conviene usar sábanas de movilización, ayuda de otra persona o técnicas indicadas por enfermería o fisioterapia.

Humedad e incontinencia

La humedad debilita la piel y aumenta el riesgo de lesión. Puede deberse a sudor, fiebre, exudado de heridas o incontinencia urinaria o fecal. Además, cuando la piel permanece húmeda durante mucho tiempo, se vuelve más vulnerable a la fricción y a la irritación.

Por eso, una parte fundamental de los cuidados para evitar escaras consiste en mantener la piel limpia y seca, cambiar absorbentes cuando sea necesario y aplicar productos barrera si los recomienda un profesional sanitario.

Nutrición deficiente y deshidratación

La piel necesita proteínas, energía, vitaminas, minerales y agua para mantenerse íntegra y reparar pequeñas lesiones. Cuando una persona come poco, pierde peso, tiene anemia, deshidratación o una enfermedad avanzada, su piel puede volverse más fina y frágil.

En personas mayores, dependientes o encamadas, la alimentación debe revisarse con atención. Si hay pérdida de peso, falta de apetito, dificultad para tragar o heridas que no cicatrizan, conviene consultar con el equipo sanitario.

Personas con mayor riesgo de sufrir escaras

Cualquier persona con movilidad limitada puede desarrollar úlceras por presión. Sin embargo, el riesgo aumenta en determinados grupos. Las personas mayores son especialmente vulnerables porque la piel suele ser más fina, menos elástica y más lenta a la hora de regenerarse.

  • Personas mayores que pasan muchas horas en cama.
  • Personas que usan silla de ruedas durante gran parte del día.
  • Pacientes con Alzheimer u otras demencias avanzadas.
  • Personas con ictus, Parkinson, lesiones medulares o enfermedades neurológicas.
  • Pacientes con diabetes, enfermedad vascular, insuficiencia cardíaca o problemas de circulación.
  • Personas con desnutrición, deshidratación, anemia o pérdida importante de peso.
  • Pacientes con incontinencia urinaria o fecal.
  • Personas sedadas, con bajo nivel de conciencia o que no perciben bien el dolor.

En todos estos casos, la prevención de escaras en personas mayores debe incorporarse a la rutina diaria. No basta con revisar la piel de vez en cuando. Lo ideal es observarla todos los días y actuar ante cualquier cambio.

Zonas del cuerpo donde aparecen con más frecuencia

Las úlceras por presión suelen aparecer en zonas donde el hueso está cerca de la piel y hay poco tejido que amortigüe la presión. Las zonas de riesgo cambian según la postura habitual de la persona.

decúbito dorsal, decúbito lateral y frontal
  • En personas encamadas boca arriba: sacro, talones, codos, omóplatos y parte posterior de la cabeza.
  • En posición lateral: orejas, hombros, caderas, rodillas, tobillos y maléolos.
  • En silla de ruedas: sacro, glúteos, isquiones, espalda, codos y talones.
  • En personas con obesidad: también pueden aparecer lesiones en pliegues de la piel por humedad y roce.

Conocer estas zonas ayuda a revisar la piel con más precisión. Además, permite colocar almohadas, cojines o superficies de apoyo en los puntos adecuados.

Zonas frecuentes de aparición de heridas en personas con poca movilidad

Primeros signos de alarma en la prevención de escaras en personas mayores

La detección precoz es clave. Una escara no siempre empieza como una herida abierta. Muchas veces comienza como un cambio de color, temperatura o textura en la piel.

  • Enrojecimiento que no desaparece al aliviar la presión.
  • Zona caliente, fría, endurecida o inflamada.
  • Piel morada, azulada o más oscura en personas con piel oscura.
  • Dolor, escozor o sensibilidad en una zona concreta.
  • Ampolla, erosión, grieta o pérdida de piel.
  • Herida que no cicatriza o que aumenta de tamaño.

Si aparece un enrojecimiento persistente, no se debe masajear la zona. El masaje puede dañar más los tejidos. Lo adecuado es eliminar la presión, observar la evolución y consultar con un profesional sanitario si no mejora.

Grados o fases de las úlceras por presión

Las escaras pueden avanzar por fases. Conocerlas ayuda a entender la gravedad, pero no sustituye la valoración de enfermería o medicina. Ante cualquier herida abierta, mal olor, secreción, fiebre, dolor intenso o cambio rápido, hay que pedir ayuda sanitaria.

PIEL SANA VS PIEL FRÁGIL
Imagen: National Hispanic Medical Association

Grado I: piel intacta con enrojecimiento persistente

La piel está entera, pero aparece una zona enrojecida que no blanquea o no desaparece al retirar la presión. En pieles oscuras puede verse como una zona violácea, azulada o más oscura. También puede haber calor, endurecimiento, hinchazón, dolor o escozor.

Grado II: pérdida parcial de piel

La lesión afecta a capas superficiales de la piel. Puede presentarse como una ampolla, una erosión o una herida poco profunda. En esta fase ya existe una lesión abierta y debe ser valorada correctamente para evitar que avance.

Grado III: lesión más profunda

Hay pérdida total del grosor de la piel y puede verse afectado el tejido subcutáneo. Pueden aparecer cavidades, zonas de tejido muerto o trayectos hacia el interior. Es una lesión seria y requiere atención profesional.

Grado IV: daño extenso

La lesión alcanza tejidos profundos como músculo, tendón, articulación o hueso. Es una situación grave, con riesgo de infección y complicaciones. No debe manejarse solo en casa.

Cómo prevenir escaras paso a paso

La prevención de escaras en personas mayores debe ser constante. No se trata de hacer una sola cosa, sino de combinar varias medidas todos los días. Las guías clínicas internacionales, como NICE, recomiendan valorar el riesgo, revisar la piel, reducir la presión y adaptar los cuidados a cada persona. Puedes consultar la guía de referencia en NICE.

1. Revisar la piel a diario

La revisión diaria de la piel es una de las medidas más importantes. Conviene observar especialmente las zonas de apoyo: sacro, glúteos, talones, tobillos, caderas, codos, omóplatos, orejas y parte posterior de la cabeza.

También hay que revisar zonas húmedas o con pliegues, como ingles, zona del pañal, debajo de las mamas o entre los glúteos. La humedad mantenida puede producir irritación y favorecer la aparición de heridas.

2. Cambios posturales para la prevención de escaras en personas mayores

Los cambios posturales ayudan a aliviar la presión sobre las zonas de riesgo. En muchas personas encamadas se recomienda cambiar de posición cada dos o tres horas, aunque la frecuencia debe adaptarse al estado de la piel, el dolor, el colchón, la movilidad y las indicaciones sanitarias.

En personas sentadas durante mucho tiempo, es importante aliviar la presión con más frecuencia. Si la persona puede colaborar, se le puede enseñar a desplazar el peso del cuerpo. Si no puede hacerlo sola, necesitará ayuda del cuidador.

Cambios posturales para prevenir UPP en personas encamadas

Al cambiar de postura, es mejor levantar o movilizar suavemente que arrastrar. Además, conviene evitar que la persona quede apoyada directamente sobre una zona enrojecida o dolorida. Este gesto sencillo forma parte de la prevención de escaras en personas mayores y ayuda a evitar que una irritación inicial avance.

3. Colocar almohadas y apoyos de forma correcta

Las almohadas pueden ayudar a mantener una postura más cómoda y a separar zonas de presión. Por ejemplo, pueden colocarse entre las rodillas en posición lateral, bajo las pantorrillas para descargar talones o detrás de la espalda para mantener una inclinación segura.

Sin embargo, no conviene colocar apoyos de cualquier manera. Un mal apoyo puede crear nuevos puntos de presión. Por eso, si la persona tiene alto riesgo o ya ha tenido escaras, es recomendable pedir orientación a enfermería.

Apoyo correcto para evitar heridas por presión

4. Mantener la piel limpia, seca e hidratada

La higiene debe ser suave. Es preferible usar agua tibia y jabones poco irritantes. Después, hay que secar con cuidado, sin frotar. La piel seca o frágil puede beneficiarse de crema hidratante, siempre evitando aplicar masaje fuerte sobre prominencias óseas o zonas enrojecidas.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria también recomienda mantener la piel limpia y seca, lavar con agua templada y jabón suave, secar sin frotar y aplicar crema hidratante a diario. Puedes consultar sus recomendaciones en semFYC.

Una piel limpia, seca e hidratada resiste mejor la presión y la fricción. Por eso, esta rutina es una de las bases de la prevención de escaras en personas mayores, especialmente cuando existe incontinencia o sudoración frecuente.

5. Controlar la humedad y la incontinencia

Cuando existe incontinencia, la piel debe revisarse con más frecuencia. La orina y las heces irritan la piel y aumentan el riesgo de lesión. Por tanto, es importante cambiar absorbentes, limpiar con suavidad y secar bien la zona.

En algunos casos, el personal sanitario puede recomendar productos barrera sin alcohol para proteger la piel. También conviene evitar ropa interior o prendas que acumulen humedad, rocen o aprieten.

6. Evitar arrugas, costuras y superficies duras

Las arrugas de las sábanas, las costuras gruesas, los pliegues de la ropa o una superficie demasiado dura pueden aumentar la presión y la fricción. La cama debe estar limpia, seca y bien estirada. Además, la ropa debe ser cómoda, transpirable y fácil de cambiar.

También es importante revisar que no queden objetos bajo el cuerpo, como mandos, tubos, pinzas, pañuelos o pequeños dispositivos. En una persona con sensibilidad reducida, un objeto pequeño puede producir una lesión si permanece bajo presión durante horas.

7. Usar colchones y cojines antiescaras cuando estén indicados

Los colchones antiescaras, cojines especiales y superficies de apoyo pueden ayudar a distribuir la presión. Aun así, no sustituyen los cambios posturales ni la revisión de la piel. Son una ayuda, no una solución única.

La elección depende del nivel de riesgo. Una persona con bajo riesgo puede necesitar una superficie estática adecuada. En cambio, una persona con riesgo alto, varias enfermedades o escaras previas puede necesitar una superficie dinámica o un colchón de aire alternante indicado por profesionales.

Escala de Braden y prevención de escaras en personas mayores

La escala de Braden es una herramienta utilizada por profesionales sanitarios para valorar el riesgo de úlceras por presión. Tiene en cuenta seis aspectos: percepción sensorial, humedad, actividad, movilidad, nutrición y fricción o deslizamiento.

Escala de Braden para valorar el riesgo de úlceras por presión

Cuanto más baja es la puntuación, mayor es el riesgo. Esta escala no debe usarse como sustituto del juicio clínico, pero ayuda a ordenar la valoración y a decidir qué medidas preventivas necesita cada persona.

En casa, el cuidador no tiene que convertir la escala en una obligación compleja. Lo importante es entender la idea: si la persona se mueve poco, está húmeda con frecuencia, come mal, no percibe dolor o se desliza en la cama, necesita más vigilancia.

Qué hacer si aparece una escara

Si aparece una lesión, lo primero es eliminar la presión sobre esa zona. No debe apoyarse de nuevo sobre la herida. Tampoco conviene aplicar remedios caseros, alcohol, colonias, polvos o productos irritantes.

  • Aliviar la presión de inmediato.
  • Mantener la zona limpia y protegida.
  • No masajear la piel enrojecida.
  • No retirar tejido muerto ni manipular heridas profundas en casa.
  • Consultar con enfermería o medicina para valorar el tratamiento.
  • Acudir con urgencia si hay fiebre, mal olor, pus, dolor intenso, piel negra o empeoramiento rápido.

El Manual MSD recuerda que el tratamiento y la prevención se basan en reducir la presión, cambiar de posición con frecuencia y usar superficies de apoyo, además de limpiar y vendar correctamente las heridas cuando ya existen. Puedes ampliar información en el Manual MSD para profesionales.

Errores frecuentes que conviene evitar

En el cuidado diario pueden cometerse errores con buena intención. Sin embargo, algunos aumentan el riesgo de lesión o retrasan la curación.

  • No revisar la piel todos los días.
  • Esperar a que haya herida abierta para actuar.
  • Arrastrar a la persona al moverla en la cama.
  • Masajear zonas enrojecidas o doloridas.
  • Usar alcohol, colonia o productos irritantes sobre la piel.
  • Confiar solo en el colchón antiescaras y no hacer cambios posturales.
  • Dejar la piel húmeda por sudor, orina o heces.
  • No consultar cuando una lesión no mejora.

Evitar estos errores mejora la prevención de escaras en personas mayores y reduce el riesgo de que una zona irritada termine convirtiéndose en una herida más difícil de tratar.

Úlceras por presión en Alzheimer y otras demencias

Las personas con Alzheimer avanzado pueden tener más riesgo de escaras por varios motivos. Algunas se mueven menos, pasan más tiempo sentadas o encamadas, no expresan dolor con claridad, comen peor o tienen incontinencia. Además, pueden no colaborar durante los cambios posturales o no comprender por qué se les mueve.

Si quieres comprender mejor la experiencia desde dentro, puedes leer las cartas a mi madre, escritas desde el cuidado real.

En estos casos, la prevención debe ser especialmente cuidadosa. Es útil mantener rutinas sencillas, revisar la piel durante el aseo, observar gestos de dolor y adaptar la movilización al estado de la persona. A veces, un cambio de expresión, una queja leve o una resistencia al movimiento puede indicar incomodidad o dolor.

La prevención de escaras en personas mayores con demencia no solo protege la piel. También evita dolor, infecciones, ingresos hospitalarios y sufrimiento añadido para la persona y su familia.

Lista práctica diaria para cuidadores

Esta lista puede ayudarte a organizar los cuidados básicos. No sustituye las indicaciones de enfermería, pero sirve como recordatorio diario.

  • Revisar sacro, talones, caderas, codos, tobillos y omóplatos.
  • Comprobar si hay enrojecimiento, calor, dureza, dolor o ampollas.
  • Cambiar de postura según el plan recomendado.
  • Evitar arrastrar a la persona al movilizarla.
  • Mantener la piel limpia, seca e hidratada.
  • Cambiar absorbentes cuando sea necesario.
  • Evitar arrugas en sábanas y ropa.
  • Vigilar alimentación, hidratación y pérdida de peso.
  • Usar cojines o colchones adecuados si están indicados.
  • Consultar si aparece una lesión o si una zona enrojecida no mejora.

Revisar esta lista cada día facilita la prevención de escaras en personas mayores sin convertir el cuidado en algo caótico. Lo importante es crear una rutina sencilla, repetible y adaptada a la situación real de la persona cuidada.

Si eres cuidador, también puedes compartir tu experiencia y conocer a otras personas en situaciones similares en nuestro mapa de cuidadores de Alzheimer.

Ideas clave sobre la prevención de escaras en personas mayores

Las escaras no son una simple molestia de la piel. Pueden causar dolor, infecciones, pérdida de calidad de vida y complicaciones graves. Sin embargo, también son una de las lesiones más relacionadas con el cuidado diario y la prevención.

La mejor estrategia es actuar antes de que aparezca la herida: revisar la piel, aliviar la presión, controlar la humedad, cuidar la alimentación y pedir ayuda profesional ante los primeros signos. Con constancia y buenas pautas, la prevención de escaras en personas mayores puede marcar una diferencia enorme en el bienestar de la persona cuidada.

Documentación real sobre úlceras por presión (UPP)

A continuación puedes acceder a material visual y documentación real sobre úlceras por presión. Este contenido puede ayudarte a comprender mejor la evolución de estas lesiones y la importancia de la prevención y los cuidados adecuados en personas mayores o dependientes.

Atención: el siguiente documento contiene imágenes reales de úlceras por presión y heridas que pueden resultar sensibles. Se recomienda visualizarlo con discreción.

Puedes descargar el documento completo aquí: Úlceras por presión en unidad de cuidados intensivos.

Archivo digital Alzheimer Universal: úlceras por presión (UPP)

Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si la persona ya tiene una úlcera por presión, una herida que no cicatriza, fiebre, dolor intenso, secreción, mal olor o piel negra, consulta cuanto antes con enfermería, medicina de familia o el servicio sanitario correspondiente.

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Este contenido se ofrece únicamente con fines informativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante cualquier duda, consulta con tu médico o especialista.


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